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“The Mandalorian & Grogu”: ¿puede Star Wars sobrevivir a su propia irrelevancia?

El gran regreso de Star Wars a la pantalla grande llegó sin riesgo, sin escala y sin sorpresas. Una película que parece tres episodios de streaming pegados con cinta.

La gran vuelta de Star Wars al cine llegó… y se fue casi sin que nadie lo note. Siete años después de El ascenso de Skywalker, la franquicia venía sobreviviendo entre proyectos de streaming que iban de lo brillante (Andor) a lo directamente olvidable (Obi-Wan Kenobi). Entonces se anunció el regreso a la pantalla grande, y la expectativa estaba ahí. El problema es que The Mandalorian & Grogu no vino a cumplirla.

La película da la sensación de ser tres episodios descartados de la cuarta temporada cosidos a las apuradas y mandados al IMAX. Sin riesgo, sin escala, sin la menor intención de disimularlo. Como entry point para volver a los cines después de tanto tiempo, se siente extrañamente pequeña, casi doméstica.

Din Djarin y Grogu siguen siendo la dupla de siempre: el cazarrecompensas serio y distante, la criaturita verde que derrite corazones con mirarlos. Solo que esta vez la historia no tiene mucho para agregarles. El desarrollo de temporadas anteriores quedó en el olvido: nada sobre Bo-Katan, nada sobre los personajes que la serie presentaba como importantes. Din existe básicamente para llevar a Grogu de un lugar a otro, y cuando finalmente le sacan el casco para mostrarle la cara a Pedro Pascal, el momento pasa sin pena ni gloria.

Din Djarin y Grogu en "The Mandalorian & Grogu" (2025) — el esperado regreso de Star Wars a los cines llega con menos fuerza de la esperada. © Disney / Lucasfilm

La trama los manda a un planeta que se llama Shakari pero parece Manhattan, donde cruzan con un capo que opera desde algo parecido a un shopping, un mercader alienígena con voz de Martin Scorsese (sí, en serio) y Rotta el Hutt, hijo de Jabba, que en lugar de los clásicos sonidos de su especie ahora suena como Jeremy Allen White leyendo el guión con visible desgano. La referencia al cine de mafia que intentan construir nunca termina de funcionar, y el contraste con el carisma frío que sí conserva Pascal se nota bastante.

Sigourney Weaver aparece, tiene pocas líneas, y se va. Grogu sigue siendo adorable pero cada vez más usado como botón de ternura automática en lugar de personaje real. Jon Favreau, Dave Filoni y compañía parecen tan acostumbrados al formato de series que perdieron el pulso cinematográfico en el camino.

The Mandalorian & Grogu no es un desastre estrepitoso. Es algo peor: es intrascendente. Y eso, para una franquicia que supo cambiarlo todo, puede ser la señal más preocupante de todas.

Juan Gomez

Juan Gomez

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