Leonardo DiCaprio lidera una revolución entre el thriller político, la comedia negra y el drama familiar en ‘Una batalla tras otra’, la nueva película de Paul Thomas Anderson que llega a HBO Max y ya suena fuerte para los Oscar.
Hay películas que llegan con ruido… y otras que se instalan en la conversación y no se van más. “Una batalla tras otra”, lo nuevo de Paul Thomas Anderson con Leonardo DiCaprio, pertenece claramente a ese segundo grupo: la ves, la comentás, la recomendás y, cuando creés que ya la procesaste, volvés a pensar en ella.
Ahora, además, deja de ser un privilegio de salas y festivales: se estrena en streaming este viernes 19 de diciembre en HBO Max, en lo que puede ser uno de los últimos grandes lanzamientos de la plataforma antes de su fusión con Netflix. Un cambio de era en el mapa del streaming que hace todavía más simbólico el desembarco de esta película.
De qué va “Una batalla tras otra” (sin spoilers innecesarios)
Inspirada libremente en la novela “Vineland” de Thomas Pynchon, “Una batalla tras otra” nos lleva a un Estados Unidos herido, paranoico y profundamente dividido. Allí sigue a un grupo de guerrilleros revolucionarios empeñados en golpear al sistema desde las sombras.
Al frente del movimiento está Ghetto Pat Calhoun (Leonardo DiCaprio) y Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor), una dupla que mezcla carisma, rabia política y una química que no se ve todos los días. Sus golpes contra el poder los convierten rápidamente en objetivo de un enemigo casi mitológico: el coronel Steve Lockjaw, interpretado por un Sean Penn que construye un villano frío, obsesivo y tan humano como aterrador.
Tras un operativo que no sale según lo planeado, la cacería se intensifica. Años después, encontramos a Ghetto Pat bajo una nueva identidad, Bob Ferguson, intentando llevar una vida tranquila en medio de la nada junto a su hija. Esa calma es apenas una fachada: detrás, late la sensación constante de que en cualquier momento pueden ser descubiertos, y de que el pasado no está tan lejos como parece.
En el medio, Paul Thomas Anderson arma una persecución que no es solo física, sino también moral y emocional, donde los personajes se debaten entre la revolución y la vida cotidiana, entre la épica y la familia.
Un cóctel extraño que funciona: thriller revolucionario, comedia negra y drama familiar
Si algo define la película es su mezcla de tonos. “Una batalla tras otra” se mueve con una soltura increíble entre:
Thriller político y revolucionario
Comedia negra con diálogos afilados
Drama familiar sobre la herencia, la culpa y la responsabilidad
Ese equilibrio es marca registrada de Paul Thomas Anderson, pero aquí lo lleva a un terreno nuevo. Hay ecos de la energía desbordada de “Boogie Nights”, del clima opresivo de “Pozos de ambición” y del romanticismo torcido de “El hilo invisible”, pero filtrados por una sensibilidad muy actual: la desconfianza hacia las instituciones, el miedo a la vigilancia constante y la fatiga de una sociedad que ya no cree en los héroes.
El resultado es una película que, más que “explicar” la revolución, la siente: muestra el desgaste, las contradicciones internas, el miedo a traicionar los ideales cuando aparece la posibilidad de una vida “normal”.
Leonardo DiCaprio en modo completo: estrella, actor de carácter y padre quebrado
Una parte importante del ruido alrededor de “Una batalla tras otra” tiene nombre y apellido: Leonardo DiCaprio. Y acá es donde la película entrega exactamente lo que promete… y algo más.
DiCaprio construye un personaje doble:
por un lado, el líder guerrillero Ghetto Pat, magnético, irónico, peligroso, casi mítico para quienes lo siguen;
por el otro, Bob Ferguson, un hombre que intenta convencer(se) de que puede dejar atrás la violencia y convertirse simplemente en padre.
Lo interesante es que DiCaprio no interpreta esas dos versiones como extremos opuestos, sino como dos caras de una misma herida. Cada gesto paranoico, cada mirada hacia el horizonte, hace sentir que el pasado está pegado a la piel. Esa tensión entre el revolucionario y el padre es uno de los motores emocionales más fuertes de la película y uno de los grandes argumentos para sus futuras nominaciones.
Es el tipo de rol que la Academia suele mirar con atención: complejo, cargado de matices, con recorrido emocional y escenas que se te quedan clavadas en la memoria.
Un reparto que sorprende: Teyana Taylor, Reginal Hall y el descubrimiento de Chase Infiniti
Más allá de DiCaprio, “Una batalla tras otra” se apoya en un elenco coral donde casi todos tienen su momento de lucimiento.
Teyana Taylor se adueña de Perfidia Beverly Hills con una mezcla explosiva de dureza y vulnerabilidad. Su presencia reivindica un tipo de liderazgo femenino que no pide permiso ni se disculpa por su rabia.
Reginal Hall, conocido por su costado más cómico en sagas como “Scary Movie”, sorprende al sumergirse en un registro mucho más serio y contenido, sin perder el timing que lo hizo famoso.
Y luego está Chase Infiniti, una de esas apariciones que obligan a tomar nota del nombre. Su trabajo como la hija de Pat y Perfidia tiene la frescura y la verdad que suelen escapar de las grandes maquinarias de Hollywood. Es, sin exagerar, uno de los grandes descubrimientos de 2025.
Completa el cuadro la presencia siempre magnética de Benicio del Toro, que aparece en momentos clave para empujar la historia y tensionar aún más las lealtades entre los personajes.
¿Por qué se habla tanto de los Oscar?
No es casual que “Una batalla tras otra” esté sonando fuerte en todas las quinielas. La película llega al streaming ya multipremiada y con nueve nominaciones a los Globos de Oro, posicionándose como una de las grandes competidoras de la próxima temporada de premios.
Hay varios factores que la acercan a los Oscar:
Tema político pero profundamente humano: no es un panfleto, sino una historia centrada en personas concretas, con heridas reconocibles.
Dirección de autor reconocible: Paul Thomas Anderson es uno de los cineastas contemporáneos más respetados por la Academia.
Actuaciones potentes: DiCaprio, Taylor, Penn y el resto del elenco construyen un conjunto sólido, con varias interpretaciones “nominables”.
Apartado técnico impecable: fotografía, música y montaje trabajan juntos para sostener esa mezcla de thriller, sátira y melodrama sin que nada se rompa.
Si a eso se suma el ruido mediático que genera el propio DiCaprio cada vez que estrena, el cóctel Oscar es casi inevitable.
Lo que la película hace muy bien (y donde podría ir aún más lejos)
Desde el punto de vista de análisis cinematográfico, “Una batalla tras otra” brilla especialmente en tres frentes:
Construcción de atmósfera
La sensación de persecución constante, de que siempre hay un helicóptero a la vuelta de la esquina o un micrófono oculto en la habitación, está trabajada con una precisión notable. No es solo una persecución física: es mental, ideológica, emocional.Tensión entre lo político y lo íntimo
La película evita el cliché del héroe puro. Acá nadie sale ileso: ni la causa, ni la familia, ni los vínculos. Esa decisión de no romantizar la revolución le da una profundidad que muchas historias similares no se animan a explorar.Humor en el borde del abismo
La comedia no aparece para alivianar sin más, sino para marcar el absurdo del sistema y de ciertas lógicas de poder. Es ese humor a medio camino entre la carcajada incómoda y el nudo en la garganta.
Si hubiera que señalar un posible espacio de mejora, sería este:
en algunos tramos del segundo acto, la película se recrea tanto en su universo y sus diálogos que puede desorientar a parte del público menos acostumbrado al cine de autor. Un par de decisiones narrativas más “limpias” o anclas emocionales extra podrían hacerla todavía más accesible sin traicionar su espíritu.
Para tu blog, ahí hay un ángulo muy rico: hablar de cómo Anderson filtra un cine político a través de códigos de comedia y melodrama y cómo eso puede resultar desafiante para quien espere un thriller tradicional.
¿Por qué verla en HBO Max apenas se estrene?
Más allá del ruido de premios, hay una razón sencilla: es cine pensado para ser discutido. Es de esas películas que dan tema para group chat, para hilos en redes, para ensayos y para relecturas políticas.
Sumale a eso:
El contexto del streaming: que llegue a HBO Max justo antes de su fusión con Netflix convierte a “Una batalla tras otra” en algo así como uno de los grandes “últimos manifiestos” de la plataforma, conocida por apostar fuerte por el cine de autor.
El efecto rewatch: es una película que probablemente gane en un segundo visionado. Verla en casa, pausarla, volver, prestar atención a detalles de puesta, diálogos y guiños a Pynchon suma muchísimo.
Para cualquier amante del cine de autor, del thriller político y, claro, de Leonardo DiCaprio, es una cita casi obligada.





